"Aquí todo el mundo va a lo suyo,
menos yo, que voy a lo mío" Catedrático Velázquez
Guía de
Obligaciones I
Facultad: Derecho
Materia: Obligaciones I
Semestre: Quinto-Pregrado
TEMA
8 VICIOS DEL CONSENTIMIENTO
CLASES DE VIOLENCIA
1) Violencia Física.- Es
cuando la coacción es material. Ejemplo: colocarle un revólver a una persona en
la sien.
2) Violencia Moral.- Es
de tipo psicológica que produce un temor, una impresión al sujeto. Para
determinar eso el Juez observará el sexo, la edad, la creencia de la persona,
etc.
Tiene
que ser un justo temor que impresione a la persona.
Tengamos
presente que la amenaza va sustanciada al propio sujeto o a su entorno
familiar.
Art.
1146 C.C.:
“Aquel cuyo
consentimiento haya sido dado a consecuencia de un error excusable, o arrancado
por violencia o sorprendido por dolo, puede pedir la nulidad del contrato.”
El 1146 es común para los 3 vicios del
consentimiento, vale decir: error, dolo y violencia. El consentimiento en la violencia es dado porque hay un
agente que lo arranca; en el dolo hay uno que instiga o un 3ero ajeno al
contrato que lo hace, pero con la anuencia de una de las partes de dicho
contrato; y en el error una de las partes lo comete, pero de manera
involuntaria.
En
tales casos se puede pedir la nulidad
relativa del contrato, pero, mientras no haya sido declarado el contrato
nulo por el Juez, él seguirá corriendo y produciendo sus efectos jurídicos. En
éste último punto versa la diferencia entre la nulidad absoluta y la nulidad
relativa, ya que en la 1era el contrato es como que si nunca hubiese
existido.
Nota.- Unas
de las diferencias entre el error y el dolo, es que el 1ero es
espontáneo y el 2do no lo es; el errado tiene que indemnizar los daños y
perjuicios a la otra parte, y en el dolo
quien tiene que indemnizar es la persona que induce a tal acción; la nulidad relativa se solicita en el error cuando la parte se percata, y en
el dolo se solicita es cuando se descubre la maquinación fraudulenta. En éste
último punto tenemos que en la violencia
la nulidad relativa se pide a partir
del momento en que cesa la misma.
Art.
1150 C.C.: “La violencia empleada contra el que ha contraído la obligación es
causa de anulabilidad, aun cuando haya sido ejercida por una persona distinta
de aquélla en cuyo provecho se ha celebrado la convención.”
Art.
1151 C.C.:
“El
consentimiento se reputa arrancado por violencia, cuando ésta es tal que haga
impresión sobre una persona sensata y que pueda inspirarle justo temor de
exponer su persona o sus bienes a un mal notable. Debe atenderse en esta
materia a la edad, sexo y condición de las personas.”
Art.
1152 C.C.:
“La violencia
es también causa de anulabilidad del contrato, cuando se dirige contra la
persona o los bienes del cónyuge, de un descendiente o de un ascendiente del
contratante. Si se trata de otras personas, toca al Juez pronunciar sobre la
anulabilidad, según las circunstancias.”
Art.
1153 C.C.:
“El solo
temor reverencial, sin que se haya ejercido violencia, no basta para anular el
contrato.”
La
violencia determina el consentimiento de la persona, y en tal caso, el Juez
debe apreciar la edad, el sexo, la condición cultural y familiar, etc.
La
coacción como tal siempre va en contra de la moral, de las buenas costumbres y
del ordenamiento jurídico. Y por último tenemos que el temor reverencial no es un vicio en el consentimiento.
Temor reverencial = Mirar
a una persona con mucha distancia, con mucho respeto por la posición jerárquica
que ostenta, aunado a ellos ciertos rasgos de la personalidad
Frase reflexiva:
"Aquí todo el mundo va a lo suyo,
menos yo, que voy a lo mío" Catedrático Velázquez
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