En 2017 ocurrió el primer gran avance: investigadores encontraron en un lago de Mississippi el arma que, según las pericias, había sido utilizada para matar a Lorenzen Wright. Ese hallazgo cambió completamente el rumbo de la investigación. Poco después fue arrestado Billy Ray Turner, un diácono de una iglesia y conocido de Sherra Wright. Los investigadores concluyeron que había participado directamente en el asesinato del exjugador.
Días más tarde llegó la noticia más impactante: Sherra Wright, la exesposa de Lorenzen, también fue detenida. La fiscalía sostuvo que había organizado el crimen junto con Turner y que el móvil principal era económico.
Según la investigación, existió un intento previo de asesinar a Lorenzen que fracasó. Después de ese fallido plan, Sherra y Turner habrían organizado una nueva emboscada que terminó con la muerte del exjugador en Memphis. Los fiscales señalaron que uno de los principales motivos era el dinero. Tras la muerte de Lorenzen existía una póliza de seguro de vida por un millón de dólares, además de los conflictos financieros que arrastraba la expareja desde el divorcio.
En julio de 2019 Sherra Wright aceptó un acuerdo con la fiscalía y se declaró culpable de facilitar el asesinato en primer grado. Fue condenada a 30 años de prisión, evitando un juicio por cargos más graves.
En marzo de 2022 Billy Ray Turner decidió ir a juicio y fue declarado culpable de asesinato en primer grado, conspiración y otros delitos relacionados con el crimen. Recibió una condena de cadena perpetua.
Más de una década después, el caso de Lorenzen Wright sigue siendo uno de los crímenes más impactantes relacionados con la NBA. La muerte de una estrella admirada por su comunidad terminó revelando una conspiración organizada por personas de su círculo más cercano.
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La frase del día
"Los caballos que van a las guerras nunca bailan en las bodas"