¿Por qué los que andan en malos pasos prefieren usar la fe para blanquear todo su dinero?
Existe un método que opera a la vista de todos: las iglesias como fachadas. El esquema funciona en tres pasos estratégicos.
1.- Primero: el pitufeo del diezmo. El efectivo ilícito se divide en miles de pequeñas donaciones anónimas. Para el auditor es imposible distinguir entre el dinero de un fiel honesto y una inyección irregular.
2.- Segundo: el escudo de la fe. Al estar exentas de impuestos y contar con protección legal de culto, las autoridades evitan auditar a esas entidades por temor a denuncias de persecución religiosa. Es impunidad casi garantizada.
3.- Tercero: la integración. ¿Cómo recuperan el capital limpio? Mediante la construcción de megatemplos con costos inflados, compras de bienes raíces a nombre de las iglesias y honorarios pastorales millonarios, libres de impuestos.
El blanqueo de capitales no siempre ocurre en guaridas fiscales. A veces opera en la esquina de tu barrio.
¿Deberían algunas organizaciones religiosas auditarse con la misma rigurosidad que un banco?
Es importante apartar a los sujetos que hacen esas prácticas ilegales, de las instituciones religiosas, ya que el problema en sí no yace en la religión sino en los individuos que la utilizan con fines criminales.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Si torturas los datos el tiempo suficiente, confesarán cualquier cosa" Ronald H. Coase