En inglés, el término “offshore” significa literalmente “costa afuera”, aunque su uso se ha popularizado tomando su acepción financiera, que denomina a todos los recursos o bienes que son enviados a otro país, ya sea como mecanismo de ahorro o de inversión.
Este envío de bienes, que generalmente es monetario, se realiza con destino a paraísos fiscales, que son aquellos territorios donde hay una ausencia de impuestos y controles financieros sobre el dinero de los residentes. Mientras la persona que envía el dinero reside y trabaja en un lugar, el dinero que genera se guarda en estos paraísos fiscales.
Los paraísos fiscales suelen estar ubicados en países del Caribe y América Central, que se han hecho mundialmente conocidos por su flexibilidad en sus leyes y por permitir muchas transacciones que en ocasiones están al margen de la regulación.
Muchos de los perfiles que suelen recurrir a esta fórmula de las cuentas offshore son personas que poseen un patrimonio muy alto y que, en algunos casos, buscan una evasión fiscal.
Algunos de los lugares que se han vuelto más populares para este tipo de actividad son:
— Islas Caimán
— Islas Bermudas
— Las Bahamas
— Suiza
— Irlanda
— Belice
Fuente digital de la información:
La frase del día
"La sociedad tiene los delincuentes que se merece" | Alexandre Lacassagne
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