Ningún investigador llega a la escena del crimen completamente en blanco. Y eso, cuando no se gestiona, puede costar la libertad de un inocente.
La psicología cognitiva aplicada a la investigación criminal identifica cuatro (4) sesgos que ocurren con mucha frecuencia de lo que se reconoce.
1.- Sesgo de confirmación: ya se tiene un sospechoso en mente. Se busca evidencia que lo confirme. Las pistas que no encajan simplemente se descartan o minimizan.
2.- Efecto túnel: toda la investigación se orienta hacia una persona. La posibilidad de existir otro culpable se cierra sola.
3.- Sesgo de anclaje: la primera información recibida ancla todo lo que viene después. Si el primer testigo señala en una dirección, es muy difícil reorientar la investigación aunque aparezcan evidencias contradictorias.
4.- Profecía autocumplida: la forma de interrogar moldea las respuestas. El investigador termina obteniendo lo que creía.
¿Errores de mala fe?
Estos no son errores de mala fe. Son limitaciones cognitivas humanas que ocurren en todas las profesiones.
En la investigación la diferencia radica en que el costo de no gestionarlos puede ocasionar la condena durante años de una persona inocente.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"La ventaja de quienes han pasado por el infierno es saber la salida"
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