El delito no ocurre solo en las calles. Una parte muy significativa ocurre dentro de las empresas; y casi nunca se habla de ello.
Estadísticas internacionales señalan que entre el 30% y 40% de las pérdidas en comercios provienen de empleados, no de clientes. Los delitos laborales son unos de los más frecuentes y menos denunciados.
Los tipos de delitos más habituales en las empresas.
— Manipulación de registros: pagos ficticios, proveedores inexistentes, facturas alteradas. Estas acciones ocurren en posiciones con acceso financiero y control reducido.
— Hurto interno: es el más común. Mercancía, dinero o materiales que salen sin registros.
— Espionaje corporativo: hurto de información confidencial, bases de clientes, fórmulas, estrategias comerciales. Toda esa información puede ser completamente digital, de manera que no se necesitaría ningún archivo físico.
— Sabotaje: es el daño intencional que se le hace a sistemas, equipos o reputaciones. Se vincula frecuentemente a conflictos laborales o despidos mal manejados.
¿Por qué no se denuncia?
Porque muchas empresas prefieren despedir al responsable en silencio antes que exponer sus vulnerabilidades internas o generar publicidad negativa para la empresa.
El costo de ese silencio significa que el agresor no enfrenta consecuencias, la empresa no corrige sus fallas y el patrón seguirá repitiéndose.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Detrás del portón cualquier perro ladra"
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