Bien dicen por ahí que "las apariencias engañan" y así fue como Dorothea Puente ocultó una serie de crímenes que la llevaron a convertirse en una asesina serial, quizá de las más brutales que se hayan registrado en Estados Unidos.
Manipuladora y angelical son las palabras con las que, hasta la fecha, siguen describiendo a esta mujer de que se escondía tras la fachada de una abuela tierna. Pero un pequeño error la dejó al descubierto.
Detrás de la mente astuta se escondían abusos y mentiras
Dorothea Helen Grey nació un 9 de enero de 1929 en Redlands. Era la sexta hija de una familia que atravesaba grandes problemas: su padre padecía tuberculosis, y falleció a causa de ello, mientras que su madre era bebedora. Prácticamente fue criada por sus hermanos mayores.
A temprana edad se mudó a California y ahí comenzó a demostrar sus dotes para mentir y manejar a los demás a su conveniencia.
Un suceso trágico le cambió la vida, pues su mamá, Trudy Mae Yates, perdió la vida en un accidente de moto y quedó huérfana. A los 9 años llegó a un orfanato, donde fue víctima de abuso sexual, según datos de El Clarín.
Con el afán de conseguir un estatus económico, se casó más de cuatro veces y a todos sus esposos les contó versiones distintas de su pasado, como que era hermana de celebridades, del embajador de Suecia y hasta que vivió el bombardeo de Hiroshima.
La mujer tuvo dos hijas, a una la dio en adopción y a otra la envió a Sacramento, pero ahí no pararon sus tragedias. Abrió un prostíbulo, se enfrentó a la justicia e ingresó al psiquiátrico luego de su tercera separación con Roberto Puente y comenzó a ejecutar sus planes macabros.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Lo que es para el perro no es para el gato aunque el perro esté amarrado"
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