En la escena, las heridas por instrumentos afilados pueden ser engañosas. No siempre lo que ves es lo que es.
Tres claves que todo criminalista debe recordar:
1.- La piel miente: debido a la elasticidad de la piel, una herida punzante puede verse más pequeña que el arma que la causó (la piel se estira al entrar y se retrae al salir). O al revés, si el agresor movió la mano, la herida será mucho más grande. ¡Cuidado con especular medidas!
2.- Signo de vitalidad: ¿hubo hemorragia abundante? Si la respuesta es "sí", el corazón latía (lesión ante-mortem). Si la herida está "limpia" o con poca sangre, pudo hacerse después de la muerte.
3.- Historia en las manos: las heridas en palmas o antebrazos suelen ser defensivas. Indican que la víctima luchó por su vida intentando sujetar el filo.
Heridas producidas por armas blancas
— Punzante: armas con poco filo o sin él que dejan una herida donde predomina la profundidad, no así la longitud.
— Cortante: armas poseedoras de filo dejan una herida con bordes nítidos, predominando la longitud, no así la profundidad.
— Punzocortante: armas con filo y poder de penetración que dejan heridas profundas y de gran longitud.
— Cortocontundente: armas en las que predomina el peso y tienen filo, de modo que dejan heridas amplias y profundas.
— Punzocontundente: armas que poseen peso y poder de penetración, dejando heridas profundas que por el poco filo separan las fibras sin cortarlas.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"El árbol que crece demasiado rápido se quiebra en la primera tormenta" | Proverbio japonés