Algunas de sus víctimas fueron: Dorothy Miller, de 64 años, encontrada sin vida con los brazos pegados al pecho con cinta adhesiva; Betty Palmer, de 78, degollada; Leona Carpenter, misma edad, agonizó en el sofá; James Gallop, de 62, y Vera Faye Martin, de 64 años asesinados sin piedad.
La abuelita siempre fue muy envidiosa de su jardín, no dejaba que nadie se acercara y con justa razón, pues ahí mismo enterraba los cuerpos de los inquilinos. Pero en 1998 los vecinos se comenzaron a quejar de un fuerte hedor que provenía de la casa.
Tras las quejas, la policía acudió al inmueble y no encontró nada sospechoso. No fue hasta que un mismo huésped aseguró que vio a Puente ocultando algo en la tierra y entonces comenzó el fin.
El oficial John Cabrera visitó la residencia y en el césped encontró una "rama" que no era más que un hueso humano, o bien, la pierna de Leona Carpenter. En total hallaron siete cadáveres y retazos de tela, refiere El Clarín.
Puente quedó en shock y salió por un café, aunque en realidad se dio a la fuga. La asesina serial fue buscada por todo Sacramento, esta vez sí fue detenida y llevada ante la Corte.
Condenada a cadena perpetua
Con las pruebas en mano, el juez Gail H. Ohanesian acusó formalmente a Dorothea de nueve cargos por asesinato. Muchas veces, la tierna anciana negó haber cometido los crímenes con una sonrisa en el rostro.
Fue el mismo juez quien pidió al jurado no dejarse llevar por la apariencia de Puente. Y se le condenó a cadena perpetua.
En la oscura soledad de la Penitenciaría Central de Mujeres de California, murió por causas naturales el 27 de marzo a los 82 años en 2011.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Lo que es para el perro no es para el gato aunque el perro esté amarrado"
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