El ataque duró cerca de 20 minutos y generó caos mientras los alumnos llegaban al centro educativo. Spencer disparó desde la ventana de su casa hasta que las autoridades rodearon la zona, evacuaron a civiles y establecieron un operativo para contenerla.
La investigación posterior señaló que la joven atravesaba problemas emocionales, un entorno familiar inestable, posibles conductas de aislamiento y consumo de sustancias, factores considerados relevantes en su comportamiento.
Tras el tiroteo, permaneció atrincherada durante horas antes de entregarse. En ese contexto pronunció la frase: "I just don't like Mondays", que se volvió mundialmente conocida por su frialdad.
Fue juzgada como adulta, declarada culpable de dos cargos de asesinato en primer grado y múltiples cargos de agresión con arma letal. Recibió una condena de 25 años a cadena perpetua, con posibilidad de revisión, aunque sus solicitudes de libertad condicional han sido rechazadas. En prisión ha permanecido en centros de California, con participación ocasional en programas internos y tratamiento médico, manteniendo un perfil bajo.
A lo largo de sus audiencias ha mostrado explicaciones inconsistentes y, aunque ha expresado arrepentimiento en algunos momentos, las autoridades han considerado que aún representa riesgos.
Actualmente continúa cumpliendo su condena, siendo recordada como uno de los casos tempranos más citados de violencia escolar en EE. UU., con impacto en el debate sobre salud mental y seguridad educativa.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"El peligro no siempre parece peligroso" [@elhiloviralrd]
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