Porque confesar podía significar salvar la vida. Quienes admitían ser "brujos" muchas veces evitaban la ejecución inmediata. En cambio, quienes insistían en su inocencia corrían un mayor riesgo de ser condenados. Esto demuestra por qué una confesión solo tiene valor si es libre y voluntaria.
El caso de Giles Corey
Giles Corey tenía más de 80 años cuando fue acusado. Como se negó a declararse culpable o inocente, fue sometido al método conocido como "peine forte et dure", una práctica del derecho inglés que consistía en colocar piedras cada vez más pesadas sobre el cuerpo del acusado para obligarlo a responder. Murió después de dos días de tormento. Según la tradición, sus últimas palabras fueron: "Más peso"
¿Cómo terminó todo?
Con el paso de los meses comenzaron las dudas sobre las acusaciones. Las autoridades dejaron de aceptar las pruebas espectrales y muchas personas recuperaron su libertad. Años después:
— Varias condenas fueron anuladas.
— Algunas familias recibieron indemnizaciones.
— El gobierno de Massachusetts reconoció oficialmente el error judicial.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Lo que no se resuelve en la mente, se refleja en la vida" | Carl Jung
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