La adopción ilegal es una de las manifestaciones más desgarradoras del delito de Trata de Personas. Aprovecharse de las necesidades económicas o de la vulnerabilidad de una familia para convertir a un niño, niña o adolescente en objeto de una transacción comercial, es un delito grave que destruye identidades y transgrede el derecho a una infancia segura.
Frente a esto, la prevención y legalidad son nuestros mayores escudos. Proteger a la infancia implica defender los canales legales establecidos y denunciar cualquier trámite o intermediación irregular.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"El depredador no avisa cuando ataca"
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