¿Alguna vez has entrado a un gimnasio vacío a las 11 de la noche y has pensado: "¿De verdad esto es negocio?" "¿Por qué insisten en que se pague solo en efectivo o con una inscripción anual que nunca se usará?"
Los gimnasios son unas de las alternativas de cualquiera que desee limpiar sus ingresos ilegales. Se compran máquinas una sola vez, pero el verdadero truco de magia está en las membresías.
En un restaurante se necesita comida física para justificar una venta; en un gimnasio se vende humo, espacio. Se puede registrar que 500 personas pagaron su mensualidad en efectivo. ¿Quién comprobará si realmente esas 500 almas sudaron en las caminadoras? Nadie.
Es el único negocio donde tener clientes que nunca aparecen no solo es normal, sino que es el objetivo de quienes buscan lavar activos mediante esa actividad. La próxima vez que veas un gimnasio gigante, impecable y sin un solo cliente, ya sabes qué tipo de ejercicio pudieran estar haciendo ahí dentro.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Si torturas los datos el tiempo suficiente, confesarán cualquier cosa" Ronald H. Coase