Alexander Valerievich Maslich nació en 1971 en Aleisk, una ciudad industrial del krai de Altái situada sobre el río Alei, en la Siberia occidental. Su infancia fue, en sus propias palabras, “muy dura”. A los 12 años quedó virtualmente huérfano. Sus padres, alcohólicos, perdieron la patria potestad y el Estado lo envió a un internado para adolescentes problemáticos.
Lo que siguió durante los seis años que Maslich pasó en ese internado quedó documentado en los registros del expediente judicial. Era alto y delgado, pero introvertido y reservado, incapaz de defenderse. Esas características lo convirtieron en blanco. Fue víctima sistemática de palizas, torturas, abusos psicológicos y agresiones sexuales por parte de estudiantes mayores y, posiblemente, de los propios educadores del centro.
Al salir del internado, Maslich tomó una decisión que los investigadores encontrarían documentada en sus propias declaraciones ante el tribunal. Lucharía “contra el mal” y mataría a violadores y pedófilos que causaran a otros el mismo daño que él había sufrido. Se autodenominó el “sanitario del bosque”, figura del imaginario criminal soviético y postsoviético que designa al preso que “limpia” el sistema de depredadores sexuales.
Maslich construyó su relato como un marco que daba coherencia a su violencia y, más tarde, como una defensa para presentar ante los peritos forenses.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Antes de la muerte, toda derrota es psicológica"
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