La respuesta corta es que no existe una sola causa. La conducta antisocial se construye en capas, a partir de factores que se suman, tales como:
— Individuales: impulsividad, consumo de sustancias, experiencias tempranas de violencia.
— Familiares: violencia en casa, abandono, falta de supervisión y de afecto.
— Sociales: abandono escolar, exclusión, falta de oportunidades y entornos con presencia criminal.
— Situacionales: oportunidad, impunidad y espacios sin vigilancia ni cuidado.
Lo más importante es saber que un factor de riesgo no es un destino. Lo que realmente pesa es la acumulación de riesgos sin nada que los contrarreste. Por eso existen los factores de protección:
— Un adulto significativo que escuche.
— Permanecer en la escuela.
— Redes comunitarias de apoyo.
— Oportunidades reales de futuro.
Ahí es donde interviene la criminología. Identifica los riesgos a tiempo y fortalece lo que protege, sobre todo en niñas, niños y adolescentes. Explicar no es justificar. Si entendemos las causas, podemos intervenir antes.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Quien combate monstruos debería tener cuidado de no convertirse él mismo en un monstruo" | Friedrich Nietzsche