En este artículo, Irene García, alumna del Máster Profesional de Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa de Lisa Institute, analiza cómo el Vaticano gestiona la inteligencia, por qué atrae a los servicios secretos y qué revelan sus mayores filtraciones.
Un microestado que es objetivo natural.
La Ciudad del Vaticano concentra una red diplomática global y una autoridad moral capaz de incomodar a potencias enteras. Aquí la seguridad no se juega en fronteras ni en arsenales, sino en archivos, confidencias y silencios estratégicos.
Saber lo que Roma sabía era anticiparse.
Comprender la información que llegaba a la Santa Sede podía significar anticipar movimientos políticos en Europa del Este o América Latina.
* Una red de nunciaturas repartida por todo el mundo.
* Contacto directo con élites políticas y sociales.
* Presencia donde otros actores no podían operar con libertad.
Esa combinación convirtió a la Santa Sede en un punto informativo singular.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"El que tiene miedo no gana"
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