Que el motor principal sea el dinero no significa que todas sus acciones carezcan de dimensión política.
Algunas organizaciones buscan:
- Condicionar decisiones públicas.
- Expulsar a las autoridades de determinados territorios.
- Imponer reglas propias sobre la población.
Ahí la violencia supera la protección del negocio y adquiere una función de intimidación colectiva o presión institucional.
El Cártel Jalisco Nueva Generación, un caso límite. Lo que lo acerca:
Mensajes públicos y demostraciones de fuerza dirigidos a audiencias mucho más amplias que sus víctimas inmediatas.
Lo que no basta:
La semejanza de métodos con el terrorismo no prueba que concurra la finalidad exigida jurídicamente.
Esa dimensión comunicativa puede aproximar ciertas conductas a las dinámicas propias del terrorismo.
Parecerse a un grupo terrorista no equivale a serlo ante la ley: la calificación exige probar la finalidad.
Una calificación que no puede ser automática
Tratar a todos los cárteles como una categoría homogénea sería un error. Ni siquiera todas las conductas de un mismo grupo persiguen los mismos fines. Hay que examinar:
- La conducta concreta.
- Su contexto.
- Sus destinatarios.
- Y, sobre todo, la finalidad perseguida.
Es jurídicamente posible, pero exige un análisis más preciso que una designación general.
Fuente digital de la información:
La frase del día
"Quien come del fruto del conocimiento siempre es expulsado de algún paraíso" | Melanie Klein
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